18 septiembre 2021

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Oleada de robos en La Redondela

Oleada de robos en La Redondela

imagen.phpRaquel Rendón. Durante casi dos semanas, vecinos y comerciantes han visto cómo los ladrones violaban su intimidad y la de sus negocios para intentar llevarse un botín que, finalmente, tampoco resultó ser muy suculento: apenas algún televisor, bebidas o calderilla de la caja registradora. No obstante, la decena de asaltos ha desatado la alarma social en el núcleo urbano isleño, con unos ciudadanos que se despertaban prácticamente a diario con la noticia de que los cacos habían entrado a robar a tal o cual vecino.

Uno de los afectados por estos sucesos es el isleño Juan Antonio Yaque, trabajador de la panadería redondelera La Esperanza, que regentan sus tíos. El joven relató ayer a Huelva Información que cuando entraba a trabajar el lunes de la semana pasada se topó de frente con unas de las sorpresas más desagradables de su vida: un ladrón. «Abrí la puerta a las 06:05. Cinco minutos antes se había ido el panadero, que acaba a las 60:00. Así que debieron estar pendientes de cuando el negocio se quedaba solo». Entonces vio «a un hombre joven» -por su complexión y su forma de correr- «que vestía totalmente de negro y que llevaba la cabeza tapada con la capucha de su sudadera». En cuanto Yaque abrió el portón del obrador, «huyó» despavorido.

De hecho, según relata el testigo, el caco se lanzó hacia el patio de la panadería y escapó de las instalaciones por una escalera de doble hoja que instaló en la tapia (no demasiado alta) para subir y proceder a bajarla por una de las viviendas colindantes, en las que también entró a robar.

La reacción de Yaque en esos instantes fue la de cerrar la puerta, subir al coche y dar vueltas por la zona «para ver si lo reconocía». Y todo con el susto metido en el cuerpo. Un susto que se acentuó cuando en torno a las 10:30, en un receso del reparto de pan, «miramos a ver si se había dejado cosas en el local y encontramos un cuchillo de grandes dimensiones» en el alféizar de la ventana del patio. Esta arma, junto con una llave con forma de palanca y un destornillador grande que el caco abandonó en el mostrador del negocio, ya están en manos de los investigadores de la Guardia Civil.

«Había abierto el cajón de la caja registradora y se llevó lo poco que dejamos de cambio, unos siete u ocho euros», además de una pequeña tele. La inspección de Yaque y los suyos tras el asalto los llevó a fijarse entonces en las dos viviendas colindantes: «Tenían las puertas abiertas porque salieron por ellas; pertenecen a vecinos de Sevilla y de Barcelona, por lo que estaban vacías y sólo pudieron robar un televisor».

El alcalde pedáneo de La Redondela, Salvador Gómez (PSOE), precisó que en otras casas el ladrón o ladrones (él habla en plural) «han llegado a entrar con la gente durmiendo dentro». En otro domicilio de la calle Miguel de Cervantes «un vecino escuchó ruido y pudo ver cómo un hombre estaba mirando en sus cajones». Otro vecino observó cómo un caco hacía sus necesidades en su cuarto de baño. Robaron también en la brasería La Esperanza, de donde se hicieron sólo con bebida.

Gómez indicó a este diario que desde que denunció los hechos públicamente «han cesado los robos». El último se produjo el jueves de la semana pasada y no han vuelto a repetirse. Cierto es que los redondeleros están más atentos a cualquier ruido y que «estoy en permanente contacto con la Policía Local de Isla Cristina y con la Guardia Civil, cuya atención y trato es impecable».

No obstante, ha solicitado al Ayuntamiento isleño y a la Subdelegación del Gobierno más protección y la presencia permanente de agentes en la entidad local -de casi 1.700 habitantes- para evitar estos sucesos, sin haber recibido todavía respuesta formal de estas dos administraciones.

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