21 octubre 2020

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Una mala hierba que debería empezar a comer

Una mala hierba que debería empezar a comer

índiceEl llantén menor o lanceolado (Plantago lanceolata) forma parte de ese grupo de “malas hierbas” que en realidad son excelentes. Si tiene jardín en casa, estoy completamente seguro de que esta hierba tan común crece en él entre los macizos de flores o en medio del césped.

Se trata de una planta de talla media, de entre 15 y 50 cm como máximo, que tiene hojas alargadas y divididas por entre 3 y 7 nervios. Cuenta la leyenda que las hojas están formadas por briznas de hierba cosidas por un hada que trataba de ayudar a un sastre que había vendido su alma al diablo. (1)

Cuando son viejas, sus hojas se vuelven correosas, pero cuando están tiernas pueden (¡y deben!) ser recolectadas y consumidas.

Un aperitivo con un sutil sabor a setas
Tome unas cuantas hojas verdes y tiernas cercanas a la roseta -la base de la planta-. Frótelas entre sus dedos hasta que se vuelvan de color verde clorofila a causa de la oxidación.

Crudo, el llantén tiene un sutil pero delicioso sabor a setas; cocinado es una verdura excelente o una buena base para sopa.

Si tiene suficientes plantas, puede picar finamente algunas hojas para mezclarlas en una ensalada que combine varios tipos de verduras. El llantén le dará un agradable sabor amaderado.

Bueno para la garganta y la digestión
La hoja del llantén contiene gran cantidad de mucílago, una sustancia vegetal que espesa al combinarse con el agua hasta tomar la consistencia de la gelatina. Poco común entre las verduras que cultivamos, el mucílago abunda también entre otras plantas silvestres como el malvavisco, la malva y la borraja.

Gracias al efecto del mucílago, el llantén recubre la garganta y el esófago de una fina y suavizante película. Además, en el estómago y los intestinos tiene un efecto lubricante, facilitando notablemente la digestión y aliviando el estreñimiento. (2)

Una solución de emergencia contra picaduras
Al pasear por el campo, el llantén es la solución de emergencia ideal para las picaduras de abeja, de avispa o de ortigas. Amasando sus hojas entre los dedos obtendrá un líquido espeso y pegajoso que posee un efecto calmante.

El llantén crece a menudo cerca de las ortigas, lo que confirma la máxima popular: “la naturaleza siempre dispone al lado del mal su remedio”.

El abad suizo Kuenzle, naturópata y especialista en plantas, va más allá y defiende que el llantén purifica la sangre, los pulmones y el estómago como ninguna otra planta.

Por ello es recomendable para las personas anémicas, con los pulmones o riñones debilitados, de palidez enfermiza, demasiado delgadas o con tos o ronquera.

Pueden tomar el llantén en infusión (añadir 1 cucharadita de café colmada por ¼ de litro de agua y dejar en reposo brevemente), en cataplasma (de sus hojas machacadas) o en jarabe. (3)

Deliciosos buñuelos de flores
Ya hemos visto que el llantén puede alegrar nuestros platos más saludables, tanto crudos -en ensalada- como cocinados; pero hay otra receta con la que también podrá sorprender a sus comensales: con las flores del llantén recubiertas de masa de buñuelos y posteriormente pasadas por la sartén, podrá preparar… ¡unos deliciosos buñuelos de flores!

Ni los pájaros desaprovechan este manjar, oculto tras la consideración de “mala hierba”: ¡enloquecen con sus semillas!

Además de ser muy común y abundante, la gran ventaja del llantén es que nadie podría confundirlo con otra planta. Únicamente debe evitar recogerlo en jardines que han sido rociados recientemente con algún tipo de herbicida.

¡A su salud!

Juan-M. Dupuis

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