La Junta da luz verde a un plan de gestión de la chirla en el Golfo de Cádiz

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible ha aprobado «el primer plan de gestión para la captura de la especie chirla (Chamelea gallina) en el Golfo de Cádiz mediante draga hidráulica y rastro remolcado, consensuado con el sector y que entrará en vigor próximamente con la publicación en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) de la Orden que establece su implantación en la comunidad autónoma».

El objetivo principal de esta planificación plurianual, cuya dotación presupuestaria asciende a 900.000 euros, es garantizar la sostenibilidad de la pesquería acogiéndose a los límites biológicos recomendados por los estudios científicos y evitar posibles perjuicios a otras modalidades de pesca que comparten el espacio marítimo con esta flota, según ha informado la Junta en una nota de prensa.

Para su elaboración, la Consejería ha tomado como referencia los resultados de estudios e informes científicos que reflejan el estado de este recurso marisquero en este caladero andaluz, cuya población de chirla ha registrado cambios importantes a lo largo de los últimos años. Estas variaciones han conllevado oscilaciones en la abundancia de la especie en el Golfo de Cádiz que, consecuentemente, han repercutido en los rendimientos de la flota dedicada a su captura.

Este plan de gestión incluye la concesión de subvenciones por la paralización temporal de esta flota, unos incentivos que se enmarcan en el Programa Operativo del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP) 2014-2020 y cuyas bases reguladoras se publicarán también próximamente en el BOJA. Dado que el sector se encuentra actualmente en paro biológico (desde el 21 de marzo hasta el 30 de junio), este año se prevé conceder ayudas por un período de 60 días tanto para los armadores como para los tripulantes afectados.

Esta nueva normativa supondrá «un importante respaldo» del Gobierno andaluz a la sostenibilidad ambiental y a la continuidad de esta actividad pesquera. Además, cuenta con un marcado carácter económico y social, ya que contribuirá a garantizar el mantenimiento de las empresas y del empleo vinculados al sector de la chirla.

PLAN DE GESTIÓN

La pesca de la chirla ha estado regulada en los últimos años mediante distintas órdenes de la Consejería que han fijado las medidas técnicas permitidas para la actividad, pero no constituían un plan de gestión como el aprobado por la actual Junta de Andalucía. Los resultados de la regulación anterior parecen no haber sido siempre los esperados, ya que en varias ocasiones ha sido preciso decretar cierres prolongados del caladero para la recuperación de la especie como, por ejemplo, la parada temporal establecida en 2018 cuya duración superó los ocho meses (de enero a septiembre).

Entre otras medidas ya adoptadas por el Gobierno andaluz en respaldo a la continuidad sostenible de esta actividad marisquera, el pasado año aprobó un plan de pesca para la campaña 2019-2020 en el que se incrementaban las posibilidades de pesca (de 1.100 a 2.100 toneladas), el tiempo de actividad en el mar (de cuatro a seis horas) y el volumen de venta en lonja permitido por día para las dragas hidráulicas (de 12 a 150 kilogramos) y los rastros remolcados (de 90 a 120 kilos).

En cuanto al contenido del plan de gestión, esta normativa incluye detalles sobre la actividad diaria de los barcos, máximos anuales de pesca y cuestiones relativas al seguimiento científico, entre otros aspectos. Además, atiende a una petición del sector al sustituir el conocido como ‘veril cero’ (línea de tierra más cercana a la playa donde no estaba permitida la entrada a la draga hidráulica) por un trazado más claro de la costa, lo que evitará posibles confusiones.

SECTOR DE LA CHIRLA

La chirla, que representa un recurso marisquero de importancia socioeconómica en el caladero del Golfo de Cádiz, se captura mediante embarcaciones autorizadas para usar draga hidráulica (96 barcos con base en puertos de Huelva -Isla Cristina y Punta Umbría- y Cádiz -Sanlúcar de Barrameda-) y marisqueros que emplean rastro remolcado (alrededor de 30 unidades). Los primeros se dedican exclusivamente a la captura de chirla mientras que los segundos pueden extraer también otras especies como, por ejemplo, pulpo o coquinas.

Los informes del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y otros organismos encargados del seguimiento científico de esta especie, como la Agencia de Gestión Agraria y Pesquera de Andalucía (Agapa), dependiente de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, recogen que este molusco bivalvo habita los fondos blandos de todo el litoral onubense desde los primeros metros hasta los 12-15 metros de profundidad. Se trata, por tanto, de una especie expuesta a los cambios que puedan suceder en esta estrecha franja costera.

Principalmente, suelen afectar al entorno natural de la chirla los factores meteorológicos y oceanográficos, si bien también pueden tener incidencia otras circunstancias como, por ejemplo, los aportes fluviales a las zonas costeras.

Desde el punto de vista biológico, es una especie de vida corta y rápido crecimiento, con un período reproductivo amplio centrado entre primavera y principios de verano y cuya población depende en gran medida del éxito del reclutamiento; es decir, del proceso de incorporación de nuevos individuos a la población. Este ingreso, que depende en gran medida de lo que sucede durante el primer año de vida de los ejemplares, determinará cuál será la estructura a futuro de la pesquería.

En cuanto al rendimiento máximo sostenible, los estudios científicos apuntan a que la flota dedicada a su captura nunca debería sobrepasar las 3.240 toneladas de chirla por campaña de pesca (desde julio hasta abril).

 

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