Isla Cristina celebra la conmemoración del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres.
Con una caminata consciente que partía de la explanada del Teatro Horacio Noguera y una jornada de meditación y yoga en la playa, la localidad costera de Isla Cristina se sumaba ayer a la conmemoración del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres.
La actividad forma parte de una programación elaborada por el Centro Municipal de Información a la Mujer (CMIM), dependiente de la Concejalía de Igualdad, con motivo de esta efeméride y con ella se ponía punto y final a la misma.
La actividad, llevada a cabo por Karina Morales, contó con la asistencia de la concejala delegada de Igualdad, Ana Vieira junto a las técnicas del Área y cerca de una treintena de mujeres.
La edil puso de nuevo en valor “la importancia que tiene desarrollar este tipo de actividades que realizamos gracias al Pacto de Estado contra la Violencia de Género en la que concretamente, las protagonistas somos las mujeres” agradeciendo al CMIM y a todo su personal, así como a la propia monitora de yoga “el esfuerzo y el trabajo que realizan para elaborar esta programación de actividades que finalizamos con la Jornada de Yoga y Meditación y en la que espero disfrutemos y aprendamos todas las que nos hemos inscrito” animando por último a todas las mujeres isleñas.
Como explicó Viera, el objetivo de estas actividades no es otro que darle a las mujeres herramientas de autocuidado, ya que gozar de una salud perfecta es la condición que toda mujer debe tener para adoptar un rol participativo en la sociedad.
Cabe recordar que el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres se conmemora el 28 de mayo, esta fecha fue asignada para denunciar los problemas que afectan a la Salud Sexual y Reproductiva de las mujeres y niñas en el mundo.
La situación desfavorable de las mujeres, como el exceso de cargas familiares, la desigualdad salarial, la falta de descanso y tiempo libre en situaciones de doble jornada, los problemas para conciliar vida laboral y familiar, la presión social para ajustarse a unos modelos de belleza imposible, y por supuesto, la violencia de género y sexual, afectan física y psicológicamente a las mismas, derivando en una menor calidad de vida.
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