Las Cosas de Goyo «Evitar hablar del monotema»

El tema de Cataluña amenazara las relaciones con nuestros cuñados en estas Navidades.

Si no habéis estado debajo de una piedra de siete toneladas en los últimos dos meses ya no existe en la vida política y social española otro tema que no sea EL TEMA. Las cuestiones banales como el paro, la corrupción o los servicios públicos han pasado por fin a un segundo plano y lo que más importa en este país es qué bandera de colores rojos y amarillos te gusta más: ¿la que tiene más barras o la que tiene menos? Así pues, es prácticamente imposible mantener una conversación con algún conocido, amigo o allegado sin que el sempiterno tema salga a colación. ¿Imposible? ¡No! .

La mejor manera de evitar sacar el tema es tener algún tema de conversación en común con nuestros interlocutores. Principalmente porque la falta de ideas lleva inevitablemente al tema que nos ocupa. Por ejemplo, te encuentras a algún conocido por la calle y le saludas efusivamente. Qué tal la vida, muá, muá, muy bien, todo bien, ¿y tú?, bien, etcétera. Entonces, por alguna razón no te vas de allí diciendo adiós y pretendes seguir la conversación. “Vaya tela lo del ciento cincuenta y…” “¡Lo siento pierdo el bus!” y huid sin mirar atrás.

Así que es importante tener temas de conversación con quién os paráis porque parece ser que el tema comodín es TEMA. Es como el hablar del tiempo en el ascensor, pero a escala masiva. Lo bueno del tiempo es que es difícilmente discutible, pero con el TEMA no sabes por donde te van a salir. ¿Por qué arriesgarse? Las señales que os deben hacer huir con mucha más velocidad es si no sabe pronunciar Puigdemont y dice Puchdemón, Puchi o Pokemón; si suelta como el que no quiere la cosa la palabra adoctrinar; o si habla de dictadura y franquismo seis o siete veces en la misma frase. Ante esto solo queda la opción de correr, no hay opción a cambiar de tema. Salvaos.

La huida es más complicada si nos encontramos en una comida familiar. ¿Quién no teme a la Navidad de este año? Va a ser el paraíso cuñado con unas elecciones tan solo unos días antes. La clave aquí puede estar en dos opciones: tener mucha comida a mano y llenar las bocas como si fuéramos a hacer foie de nuestros compañeros de mesa; o bien tratar de desviar el tema en cualquier momento. Si tu cuñado se prepara para dar su discurso de Nochebuena creyéndose el rey por un momento, pon la tele a todo volumen. Con un poco de suerte no sale Ferreras y aparece algún tema polémico y banal al que prestar atención.

Si no funciona, ya sea porque no hay nada interesante o porque Ferreras no desaparece de la pantalla ni con la tele apagada, hay que buscar alternativas: hacer que la abuela se atragante. De repente la protagonista será ella y a nadie le importará si hay una DUI o si tu cuñada se ha puesto el DIU para no darte más sobrinos. La abuela es lo primero, así que métele sin pudor un trozo de albóndiga hasta la gargantilla y que empiece la fiesta de la espuma.
La cosa se pone más complicada en el Whatsapp. Recomendamos encarecidamente silenciar todos los grupos y marcar los mensajes como vistos sin mirar. A lo Ronaldinho. Ojos que no ven, úlcera que te ahorras.

El tema, como podéis ver, está complicado. La mejor manera que se me ha ocurrido para evitar este tema es irme a Honolulu sin conexión a Internet. El problema es que luego me empezaré a preocupar por la situación política y buscaré Wifi como un sediento en el desierto. Es la terrible contradicción del monotema. No queremos, pero no lo podemos evitar. ¡Que empiece la discusión!

Goyo Gonzalez. Noviembre 2.017

 

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