La futbolera isleña Mireya recupera su magia en el momento justo

JAVI PÉREZ.

Mireya García dejó bendecido al Santa Teresa en El Sadar en su objetivo de retornar a la Liga Iberdrola. La jugadora isleña recuperó su magia en el mejor escenario posible y en el momento justo. No estaba muy satisfecha con su aportación goleadora esta temporada, pero su pegada apareció para llevar al Santa Teresa a la final por el ascenso. A Pamplona iba con las medias caídas. Tenía una espina clavada. Se las ajustó y frotó su bota para marcar el gol que metía a su equipo en la eliminatoria decisiva ante el Tacón madrileño.

Mireya García Boa (Isla Cristina, 1997) encendió la mecha para que el Santa Teresa lanzara su particular chupinazo hacia la ronda final. La escurridiza jugadora isleña adelantó a las pacenses y obligaba al Osasuna a marcar tres goles por la ventaja de la victoria por 1-0 en El Vivero una semana antes. «Fue un gol superimportante y nos dio vida. Me hizo mucha ilusión. Ya tenía ganas de meter un gol y más ser tan importante para el equipo», reconoce Mireya. El Santa Teresa perdía su primer partido en toda la temporada, pero fue su derrota más dulce.

El conjunto navarro remontó para quedarse en el 2-1, un marcador que le valía a las de Juan Carlos Antúnez para mantener vivo el sueño. «Fue algo increíble. Ver a las compañeras con esa sonrisa y celebrándolo en ese campo es una sensación que no se puede describir. Ganamos a un gran equipo como el Osasuna y en un ambiente espectacular. Ganó el fútbol femenino».

Mireya García llegó a Badajoz en el debut del Santa Teresa en Primera hace cinco años procedente del Sevilla. Con el club hispalense se estrenó en la máxima categoría con apenas 15 años y era habitual en la selección española sub-19 y sub-17, con la que se proclamó subcampeona del Mundo y de Europa. Estudia tercero de Fisioterapia en la UEx y el lunes tuvo un recibimiento en clase muy especial. «El gol ha tenido su repercusión. Me llegaron mensajes por todos lados y los compañeros me comentaban cosas del partido. Fue un buen lunes», relata.

«Ver a las compañeras con esa sonrisa y celebrándolo en ese campo es algo que no se puede describir»
Mejor versión

Es el gran momento de la isleña. El Santa Teresa recupera la mejor versión de Mireya en la parte decisiva del campeonato. «En liga no he estado muy acertada, pero un gol como este vale por muchos. Espero que me sirva para coger confianza de cara a la final con el Tacón y pueda seguir ayudando al equipo a llegar a lo más alto», expone.

El domingo les espera el Tacón en El Vivero. El equipo madrileño acabó campeón del grupo 5 de Segunda sin perder ningún partido, cediendo solo cuatro empates, con 74 goles a favor y únicamente 4 en contra. El club fundado en 2014 y presidido por Ana Rosell, comentarista en los partidos de la selección femenina y muy conocida en el fútbol femenino por su labor divulgativa en charlas y conferencias, ha dado forma a proyectos potentes en busca del ascenso a Primera en las últimas temporadas. «Es un equipo muy fuerte y que lleva mucho tiempo queriendo subir y eso impone mucho. En su campo es muy difícil de batir, pero miedo ya llegados a este punto no puedes tener», sostiene Mireya.

La jugadora del Santa Teresa apuesta por su equipo. «Nos queda el paso más difícil. En una final nunca se sabe lo que puede pasar. Nos la jugamos de tú a tú y tienes que salir a ganar». Mireya tiene una idea muy clara de la importancia que tiene esta eliminatoria. «Las finales si ya estamos ahí son para ganarlas». La futbolista de Isla Cristina subraya la dificultad del camino hacia la Liga Iberdrola. «Ninguna nos esperábamos este grupo. Con Osasuna, Zaragoza y Tacón era un grupo fuerte y jugar primero en casa las dos eliminatorias también nos impactó. Pero con trabajo lo vamos a sacar. Hay que creer en nosotras».

«Sin la afición no vamos a ningún lado. Queremos agradecerle el apoyo ofreciéndole el ascenso»

El primer asalto es este domingo a las 12.30 horas en El Vivero. Mireya confía en que después de lo vivido en El Sadar, la ciudad se vuelque con el Santa. «En nuestro campo contamos con nuestra afición y ahí ganamos bastante. Sin nuestra afición no vamos a ningún lado. Queremos agradecerle el apoyo de la mejor manera y es ofreciéndole el ascenso».

La futbolista rojiblanca pone en valor la gran temporada del Santa. «También hay que valorar mucho lo que hemos hecho. No es fácil recomponernos después de un descenso. No daban un duro por nosotras y aquí estamos. Ahora nos toca poner la guinda». En ese sentido, indica que la unión del vestuario resultó clave. «Tuvimos un inicio de temporada de incertidumbre. No sabíamos cómo iba a reaccionar el equipo y la unidad del grupo que se ha formado es nuestro secreto».

El Santa Teresa acabó la liga regular sin perder ningún partido, pero a pesar de ello tuvo que esperar hasta la última jornada para ser campeón. «El Granada ha mantenido el pulso con nosotras y no es fácil aguantar esa presión, pero lo sacamos adelante. Eso nos ha reforzado y hemos aprendido mucho».

 

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