Las Cosas de Goyo “Ya llego la lotería”

Las Cosas de Goyo “Ya llego la lotería”

imagesDentro de unos días es el famoso día de la salud conocido mundialmente porque se sortea el Gordo de la Navidad. Y no queridos lectores, no es el día en el que ponen a Papá Noel en la plaza del pueblo y lo rifan en numeritos. “¡Que viene con regalos señora! ¡Aquí está, el Gordo de la Navidad!” No. El sorteo consiste en un sorteo especial de la Lotería Nacional por Navidad, cantado por los niños de San Ildefonso.

Para participar en esta rifa nacional se puede hacer como en cualquier lotería, vas a la administración y compras el décimo. Para esta es distinto porque en cualquier sitio venden lotería, ya sea la oficial revendida, como también participaciones de asociaciones que no sabías ni que existían; lo que convierte un paseo cualquiera por la calle un juego de esquivar conocidos y desconocidos intentándote encalomar una participación.

Y utilizan todas las tretas disponibles en su haber. Se vende mucho la moto de que la Lotería de Navidad vende ilusión a las familias. Nada más lejos de la realidad, si este sorteo triunfa por encima de los demás no es por la ilusión, sino por la envidia. Por la envidia que te daría si le toca a tu vecino y a ti no, como todo el mundo compra… Sabiendo eso, todos los que venden Lotería se lanzan a degüello a por tus veinte euros del ala, que es lo que vale jugar en un décimo oficial; o a por tus eurillos sueltos para las participaciones soltándote la frase: “¿No vas a comprar? ¡Pero si tienen todos! Como le toque a Martínez y a ti no te lo restregará por la cara toda la vida…” Y compras. Y tanto que compras. Cuánto amor fraternal desprende la Navidad.

Otros utilizan técnicas un poco menos obvias, pero no por ello menos usadas. Como el soltar sutilmente el número, para que se te quede grabado en mente y tengas remordimientos de conciencia. “Psshh, eh, tú, sí tú, no corras, ¡tengo el 13598! ¡Sí eh! ¡El 13598! ¿No quieres uno? ¡13598! ¿Un número, un boleto, una participación? ¡13598!” Ahí, intercalando el mensaje subliminal entre frase y frase, como el que no quiere la cosa. Claro, no quieres quedarte con cara de tonto cuando veas delante de la tele 13598.

Y preguntaréis, ¿quiénes son esas personas que venden lotería a todos las personas con ilusión y envidia que pueblan la calle? Pues cualquier persona. Desde el dueño del bar, hasta cualquier establecimiento que haya abierto. En todos, absolutamente todos, tienen algún número de Lotería en forma de póster como si fuera un equipo de fútbol. ¡Eh! ¡Que nosotros vamos con el 13598! Y ahí los ves animando en el bar a todos juntos gritando con bufandas puestas del número en cuestión. ¡13598! ¡Podemos sí! ¡Podemos sí!

Lo que pasa es que muchos de ellos llevan participaciones de estas cutrongas con las que juegas centimillos, que si ganas el primer premio con uno de esos boletos como mucho ganas cuarenta euros o algo así. Esas te las pueden vender hasta cuando vas por la calle tan tranquilo, siempre hay un chavalín que está reuniendo dinero para su viaje de fin de curso y te vende unos cuantos boletos de Navidad usando alguna treta básica o poniendo cara de bueno. Aunque viendo como sube la juventud a lo mejor te venden un número mientras te amenazan con darte una paliza grabándote con el móvil. Los métodos de venta se van perfeccionando con los años.

Cualquiera te puede vender lotería. Una mañana en cualquier casa española el día 22 de diciembre esta TVE puesta y un montón de papelitos de colores chillones encima de la mesa.… Al final terminas comprobando que no te ha tocado ninguno y que entre ellos hay uno que no entraba ni siquiera en el bombo porque te timó un niño que se iba de fin de curso.
A la mierda la ilusión y arriba la envidia.

Goyo Gonzalez Diciembre 2.016

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